lunes, 10 de abril de 2017

La Participación Política de los Jóvenes para un Mejor País

Alberto Jiménez Merino
Director del Centro de Innovaciones Agroalimentarias y Tecnológicas


La formación de líderes, según Steven Covey, autor del libro Los siete hábitos de las personas altamente efectivas, debe iniciarse desde los cinco años y, para ello, se requiere ayudar a los niños a reafirmar su personalidad y carácter, desarrollar su capacidad para comunicarse y también para escuchar. 

El liderazgo es ejemplo. No se requiere andar diciendo, ni gritando o presumiendo. Solo hay que hacer las cosas en la forma que uno las piensa y no como conviene o les conviene a los demás, incluyendo el agradarles para que nos acepten o no se enojen con nosotros. Es hacer las cosas como uno las piensa, con base en los principios y valores universales y a eso se le llama integridad. 

Quedar bien para evitarse problemas nunca debe ser una meta; esperar la aprobación de los demás para actuar es un error, además de que nunca podemos quedar bien con todo mundo. Así es que el éxito es llegar al final con la tranquilidad que da únicamente la seguridad de haber hecho lo que se tenía que hacer. 

Los niños y jóvenes, en todo tiempo, harán lo que ven de los adultos, y no puedes decirles a tus hijos que se fijen por donde caminan, porque ellos van siguiendo tus pasos. ¡Mejor fíjate tú por donde vas! 

Y, todo lo anterior viene al caso pues recientes datos del Instituto Estatal Electoral de Nayarit, muestran desinterés de la sociedad para participar en temas políticos. Existe un gran descontento con los actuales gobiernos, desconfianza en las instituciones gubernamentales, la población no se siente representada y, conjuntamente con la mala reputación de los partidos políticos, se ha propiciado que los ciudadanos no quieran participar en temas de esta índole, principalmente en el sector de los jóvenes en edad de votar. 

Ciertamente esto no es nuevo ni privativo de Nayarit. Ocurre en todo el país. Es un tema que yo conozco desde los años 70’s del siglo pasado y atañe a todos los partidos y estratos sociales. 

Para muchos de nuestros jóvenes, la política es una “porquería”, es descalificación, chisme, andar de revoltoso, hablar unos de otros, es corrupción. Hoy en día, cambiar de partido es como cambiar de calcetines. Para estos jóvenes, la política es aplastar al adversario, fingir interés por los problemas sociales y hacer lo contrario, utilizar el poder para beneficio personal, entre otros. 

Todos estos conceptos han derivado en un gran desinterés de los jóvenes por la política. Un alejamiento que deja vacíos que otros llenan inmediatamente y nos llevan a los resultados que tenemos a la vista en donde nuestros jóvenes solo son espectadores en donde deberían ser protagonistas. 

En mi experiencia, en diversas oportunidades que he tenido de compartir charlas con jóvenes, les he transmitido que la política es el arte de unir a las personas para lograr objetivos superiores, resolver problemas y hacer posible lo deseable; que la política es dar sin esperar, ayudar a nuestros semejantes, servir antes que recibir, y nunca el beneficio debe estar antes del servicio. La política se basa en principios y valores, en convicciones que no se cambian por conveniencias personales. 

Siempre he sido enfático en que para iniciar una participación política, hay que empezar por atender los problemas y necesidades de nuestra comunidad. Más aún, si quien experimenta esta oportunidad política tiene la posibilidad de acceder a estudios de nivel medio superior o superior, el hecho de atender a nuestra propia comunidad se convierte en un deber básico pues si uno resuelve al menos un problema de este grupo social tan cercano a nosotros entonces, podrá resolver, en un futuro, problemas del país y del mundo. 

Trabajar en su propia entidad permitirá aprender y ganar la autoridad moral para proponer soluciones superiores y con ello, abrir los espacios de participación en el ámbito político, en los espacios políticos de decisión. 

Es importante resaltar que cada persona, les guste o no la política, debe asegurarse de estar cerca de donde se toman las decisiones, y si es como protagonista, mucho mejor. Las cosas pueden cambiarse como uno quiere o como uno lo desea solo estando dentro, solo participando. 

En la formación de líderes, mi propuesta es sencilla: hay que presentarles a los jóvenes de los últimos semestres, tanto de bachillerato como de licenciatura, la problemática y las necesidades existentes buscando motivar su interés por participar atendiendo alguno de los problemas. Luego, identificar las instituciones o empresas líderes del país o del extranjero y hacer una estancia de capacitación que tenga una duración de uno a tres meses para posteriormente regresar para guiar el desarrollo comunitario. 

Para el liderazgo, hay que levantar una bandera relacionada con la problemática social, económica o ambiental de mayor importancia y esta, debe ser parte de la agenda personal en función con la formación recibida. 

Por todo lo anterior, yo recomiendo que siempre que se tenga la oportunidad, hay que participar en los procesos políticos lo cual nos permitirá aprender, avanzar y, por supuesto, ganar. Hay que tener presente que nunca hay circunstancias favorables, estas se tienen que crear. Y nunca hay que perder de vista que la base de todo liderazgo es el trabajo.

lunes, 3 de abril de 2017

Mocoa, Colombia; Cambio Climático y el Lobo del Cuento

Alberto Jiménez Merino
Director del Centro de Innovaciones Agroalimentarias y Tecnológicas


El cambio climático, la alteración en los fenómenos meteorológicos como lluvias intensas, sequías, huracanes, tornados, trombas, granizadas, nevadas y frentes fríos, es una realidad que se comprueba con el incremento de casi 7 veces en los pagos anuales por afectaciones a nivel mundial, comparado con los años 60’s del siglo pasado.

Casi 45 por ciento de la lluvia que cae en un mes, se recibió en unas horas este fin de semana en Mocoa, capital de Putumayo, Colombia, lo que provocó el desbordamiento de tres ríos, devastación y la muerte de más de 150 personas, reconocidas oficialmente por el presidente de la república colombiana. Hay también infraestructura dañada, cientos de heridos y desaparecidos.

Por supuesto que este tipo de afectaciones, por aquí cerquita, también ya ha pasado. Un claro ejemplo es lo que se ha vivido en la Sierra Norte de Puebla, en Oaxaca, Guerrero y toda la costa del Pacifico Mexicano o en Veracruz y Tabasco; y, no podemos dejar a un lado lo ocurrido también  en Nueva Orleans y Florida, o las intensas nevadas que paralizan casi a la mitad de Estados Unidos cada año.

Se estima que, a nivel mundial, más de 400 millones de personas serán desplazadas por los efectos del cambio climático, principalmente los deshielos de los polos y la elevación del nivel del mar, sin considerar los efectos de sequias y alteraciones climáticas, que impactarán sobre la disponibilidad del agua y la productividad agroalimentaria.

La sequía en el centro-norte de México en años anteriores ha sido considerable. Sin embargo, este año los pozos de la Mixteca Poblana están abatidos lo que ocasiona grandes problemas de abasto de agua a la población en esta región. Por ello, el abasto del vital líquido es uno de los mayores reclamos de la gente y principal preocupación de los presidentes municipales con quienes he tenido algún tipo de contacto.

Y, como ya había mencionado en otra ocasión, el cambio climático se parece bastante al cuento del lobo que conocimos en la infancia. En el pueblo de este cuento, un joven travieso siempre molestaba a los pobladores pidiendo auxilio por la presencia de un lobo que lo atacaba. Varias veces movilizó a la población en su ayuda, sin ser verdad. Y, cuando lo fue, la gente ya no le creyó. La consecuencia: el joven fue atacado por el lobo.

El equilibrio ecológico actualmente está roto. Hoy, los fenómenos meteorológicos como en el caso de Mocoa, son más inesperados, inciertos, frecuentes y devastadores. Se ha perdido la vegetación por extracción excesiva e ilegal, por pastoreo incontrolado, se ha incrementado la erosión de los suelos y la pérdida de su capacidad productiva y se ha contaminado el ambiente con aguas residuales y basura sólida. Además de todo lo anterior, no podemos dejar de mencionar la contaminación por el uso de combustibles fósiles derivados del petróleo.

Aunado a ello, la descarga de aguas residuales a barrancas y ríos sin ningún rubor, es parte de este desequilibrio.  En nuestros días, hay autoridades que ante tanta necesidad social, prefieren pagar una multa en lugar de invertir para resolver el problema. También han existido gobiernos, muy recientes, que prefieren el relumbrón con obras inútiles a la opción de atender de fondo las necesidades reales.

En materia ambiental, la política mundial no está aplicando estrategias y recursos para revertir el deterioro de los recursos naturales. Gobiernos van y vienen y, como el caso del Rio Atoyac en Puebla, parece que a nadie le importa este tipo de situaciones. Por desgracia, ya nos hemos acostumbrado a vivir con ríos sucios y, posiblemente, el día que se logre limpiarlos, ello nos podría traer alguna consecuencia en nuestra salud.

Pese a todo esto, el beneficio económico de las actuales generaciones, se está cimentando a costa de comprometer el futuro de las nuevas y las futuras generaciones. Muy poco estamos haciendo para mejorar el lugar donde vivimos.

El cambio climático tiene un alto impacto sobre la pobreza, al acentuar la problemática. Existe muy poca inversión  para dotar de agua a las comunidades o tecnificar el riego que haga alcanzar el vital líquido para más superficie y se mejore su productividad.

Muy poco se hace también para construir obras de retención de agua y recargar los acuíferos o reforestar las áreas aledañas para protegerlos. Los contenidos educativos aún no incorporan la problemática del cambio climático.

Por todo lo anterior, es importante señalar que el cambio climático debe ser ya parte de las políticas públicas prioritarias y estar en el centro de las principales preocupaciones tanto del gobierno como de la sociedad, además de ser un tema incluido en la formación educativa, conjuntamente con la pobreza, el deterioro ambiental, la seguridad alimentaria y pública, la salud, la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad.

lunes, 27 de marzo de 2017

INNOVAGRO, Red de Innovaciones Agroalimentarias de América

Alberto Jiménez Merino
Director del Centro de Innovaciones Agroalimentarias y Tecnológicas


Actualmente, 16 países y 82 instituciones/organizaciones forman parte de la Red de Gestión de la Innovación en el Sector Agroalimentario de América Latina, bajo la coordinación del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) de la Organización de los Estados Americanos (OEA). 

La innovación es toda mejora realizada con base en conocimientos. No pueden obtenerse mejores resultados si seguimos haciendo lo mismo. Existe un consenso generalizado de la importancia de la innovación como motor del crecimiento de un país. Diversos estudios han confirmado su impacto en la productividad, competitividad, sustentabilidad y equidad en los diversos países del mundo. 

La Coordinadora Nacional de Fundaciones Produce (COFUPRO) en México y el IICA, han trabajado en los sistemas nacionales de innovación y en la promoción y/o cooperación internacional en materia agrícola. 

La COFUPR solicitó al IICA México su apoyo para constituir una Red de Gestión de la Innovación del Sector Agroalimentario, convirtiéndose esta iniciativa en parte dela estrategia del Programa de Innovación para la Productividad de la Sede Central de IICA. 
La Red INNOVAGRO se constituyó el 25 de mayo del 2011 en Guadalajara, Jalisco, con la participación de 36 instituciones especializadas en gestión de la innovación de 12 países. Actualmente, esta red cuenta ya con 16 entre los que se encuentran Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, España, Holanda, Guatemala, México, Nicaragua, Perú, República Dominicana y Uruguay. 

Los objetivos de este organismo son: propiciar espacios, medios, contenidos, metodologías y acciones de diálogo, análisis, intercambio, relacionamiento y circulación que contribuyan al desarrollo de capacidades en innovaciones y gestión de las mismas. 

Asimismo, busca desarrollar procesos de información, comunicación, vinculación y sistematización de conocimientos en innovación en el sector agroalimentario que contribuyan al acceso y uso de conocimiento útil. La valorización de las aportaciones y experiencias de los miembros, la sensibilización del valor de la innovación para alcanzar mejores niveles de productividad, competitividad, sustentabilidad y equidad en el sector agroalimentario. 

Además, promueve espacios y condiciones para el intercambio de enfoques, experiencias y procesos que facilitan el establecimiento de alianzas estratégicas para el fortalecimiento de los sistemas nacionales de innovación agroalimentaria. 

Entre los participantes de la Red INNOVAGRO están los Institutos Nacionales de Investigación Agrícola, Instituciones del sector público agroalimentario, universidades, fundaciones, organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales, instituciones financieras y organismos empresariales. 

Con base en lo anterior y como parte de sus tareas, el próximo 28 de marzo, la Red INNOVAGRO, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), IICA y el Instituto Nacional de Capacitación del Sector Agropecuario (INCA) Rural, realizarán el Seminario sobre Extensionismo, Transferencia de Tecnología e Innovación 2017. 

El objetivo del seminario es fomentar el análisis y reflexión sobre la evolución, necesidades y retos del extensionismo, la transferencia de tecnología y la innovación para generar propuestas de un modelo para México que contribuya a impulsar la competitividad del sector agroalimentario. 

La innovación ha sido parte de nuestro desarrollo profesional. En mi experiencia he tenido la oportunidad de impulsar más de 200 innovaciones en las diferentes responsabilidades públicas y privadas que he ejercido. 

Actualmente, hemos creado el centro de Innovaciones Agroalimentarias y Tecnológicas (ww.ciatmexico.org) que dedica parte de sus esfuerzos para promover, desarrollar, validar y transferir innovaciones y modelos productivos para los trópicos. 

Ubicado en la Mixteca Poblana tiene como propósito inmediato mejorar la productividad y desarrollar opciones productivas contra la migración que afecta a las Mixtecas, no solo de Puebla, sino también de Guerrero y Oaxaca.

Por ello, quiero agradecer a INCA Rural, presidente de la Red INNOVAGRO, y a IICA México la invitación para participar en este Seminario; y al mismo tiempo, es quiero señalar que he presentado la solicitud para que el Centro de Innovaciones Agroalimentarias y Tecnológicas (CIAT) México forme parte de la Red INNOVAGRO para que desde esa trinchera podamos trabajar con mayores opciones en el desarrollo productivo de México.

lunes, 20 de marzo de 2017

México Mira Hacia Otros Mercados Agroalimentarios

Alberto Jiménez Merino
Director del Centro de Innovaciones Agroalimentarias y Tecnológicas


México es, a nivel mundial, el 12° productor de alimentos. 

Durante el año 2016 el valor de las exportaciones mexicanas agroalimentarias ascendió a 29 mil millones de dólares, aproximadamente, y las importaciones fueron mayores a 25 mil millones de dólares lo que generó un superávit de 3 mil 200 millones de dólares. 

Más del 78 por ciento de las exportaciones mexicanas de alimentos se hacen hacia los Estados Unidos y representan ingresos por más de 17mil millones de dólares anuales. Esto demuestra que la dependencia comercial es muy alta. 

Esta proporción de ventas mexicanas contrasta con las importaciones que nuestro país realiza desde Estados Unidos en donde destacan la adquisición de maíz amarillo, leche, trigo, soya y carne de cerdo. 

Sin embargo, las condiciones políticas han cambiado con el nuevo gobierno norteamericano. Hay desconcierto aún entre sus propios productores que, al parecer, desconocen lo que su gobierno va a plantear a las autoridades mexicanas. 

Hay intenciones muy marcadas de modificar las relaciones de comercio contenidas en el existente Tratado de Libre Comercio (TLC), argumentando desventajas, las cuales, seguramente, se dan en ambos países. El gobierno mexicano tampoco sabe cuál será el nuevo planteamiento comercial. 

Por todo esto, e independientemente de los resultados de las posibles modificaciones, es muy alentador saber que el Presidente de la república, Enrique Peña Nieto, haya ordenado a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), bajo la responsabilidad y conducción de José Calzada Rovirosa, para que se advoque a promover la búsqueda de nuevos mercados para nuestros productos y el abasto de los alimentos o insumos que hoy se importan desde el país vecino del norte. 

En lo que respecta a la producción, actualmente existe un claro crecimiento, pero también de las exportaciones. La diversificación productiva y el generar valor agregado a los productos se ha incrementado; la organización productiva y el financiamiento han sido reorientados para ofrecer mejores resultados. En los hechos se ha demostrado que hay voluntad política del ejecutivo federal para apoyar al campo, manifestada desde que era candidato a la presidencia. No cabe duda que el PRI se entiende mejor con los campesinos y sus necesidades. 

Ahora México está volteando a ver hacia Europa en donde se venden ya mil 269 millones de dólares además de China, con 300 millones de dólares en exportaciones. Actualmente, se están incrementado las visitas en el extranjero para acelerar las exportaciones mexicanas, tales como un evento comercial que se realizó en Japón en fechas recientes en donde, en tan solo 3 días, representó para los productores mexicanos que asistieron, ventas de 100 millones de dólares sobre los mil 054 que ya ingresaban por la venta de productos mexicanos. 

Colombia, Chile, Argentina, la Península Arábiga, Corea y Rusia son hoy posibles destinos tanto para la exportación como para el abasto de alimentos. México importa el 70 por ciento de sus fertilizantes y Ucrania es uno de los principales proveedores. 

Rusia tiene interés en comprar carne de res y le interesa vender trigo. Las 2.3 millones de toneladas de maíz amarillo procedente de Estados Unidos hoy pueden venir de Brasil o Argentina. El trigo, de Rusia, Canadá y Europa. La soya, de Argentina y Brasil. El arroz, de Vietnam, Indonesia y Brasil y, los lácteos de Nueva Zelanda. 

¡Muy bien, señor Presidente Peña! ¡Excelente trabajo, señor Secretario José Calzada! 

Para cerrar el círculo de un mayor desarrollo agroalimentario y de anticipación a los problemas del sector es necesario seguir fortaleciendo los apoyos a los pequeños productores que son una gran proporción, seguir apoyando a nuestra planta productiva, mejorar la vinculación de las universidades del sector para que atiendan con mayor intensidad las necesidades de las familias campesinas.

De manera especial, revisar los contenidos educativos para tener un mayor impacto en la solución de los problemas y necesidades que hoy no existe a los niveles que se demandan, atender las buenas prácticas productivas que recuperen los recursos naturales y hagan sustentables todas las prácticas agropecuarias y acuícolas., menos erosión de suelos, menos contaminación del agua. 

Pero sobre todo, una mayor atención a la formación de los líderes que de entre los jóvenes universitarios deben surgir para hacer mejor lo que las generaciones mayores no han podido atender. 

México mira hacia otros mercados, construye un mejor destino, mira hacia un futuro mejor. 

lunes, 13 de marzo de 2017

Historia y Potencial del Maguey Mezcalero en Puebla

Alberto Jiménez Merino
Director del Centro de Innovaciones Agroalimentarias y Tecnológicas


Entre más de mil 200 plantas de importancia económica existentes en Puebla, el maguey mezcalero o agave, tiene un potencial superior a 250 mil hectáreas en el centro-sur de nuestro Estado; posee un alto grado de adaptación a la sequía, es una opción contra el cambio climático y por sus múltiples usos, sigue siendo una gran oportunidad de desarrollo económico en las comunidades pobres y marginadas. 

Recuerdo aún cuando, a los 7 años de edad, junto con mi padre subimos al cerro de Tezoquipan en Tecomatlán, Puebla, a buscar pencas u hojas de maguey espadín. En los años 60's del siglo pasado, la gente usaba tiritas de pencas para amarrar el zacate para los animales y las gavillas o manojos que formaban las varas del ajonjolí durante la cosecha para su secado y obtención posterior del grano. 

La mayor parte de las pencas traídas, las rajamos con una aguja metálica y las pusimos a secar para después remojarlas y utilizarlas con el propósito ya mencionado. Otras las tallamos sobre una piedra para quitar la pulpa y obtener la fibra o ixtle utilizada para hacer mecates o lazos para amarrar a los animales. 

La pulpa contiene alta cantidad de saponinas por lo que puede utilizarse para lavar la ropa y los trastes como un jabón natural biodegrable. Alguna vez ya se expendía en Aurrerá pero dejó de hacerse. La fibra se usa también como zacate de baño y para lavar trastes, hacer diversas artesanías, tapetes, costales, morrales y bolsas. 

En Tepemaxalco, Puebla, se utiliza para hacer ixcacles, unos huaraches de fibra de maguey que se ponen a los difuntos antes de enterrarlos. Es el único municipio del estado donde he visto que conservan esta actividad. 

Las flores del maguey tienen una gran importancia como alimento. Se comen como verdura y tienen un buen valor nutricional. Ya sea revueltas con huevo o frijoles, incluidas en guisados o como ensalada. Los tallos florales ya secos son postes para corrales, chozas, leña y tendedero. Pero también la piña asada se mastica para obtener sus azúcares, siendo un buen alimento. De esta forma se vende en los mercados y ferias de los pueblos mixtecos. Así la conocí en Tecomatlán siendo niño. 

El maguey, del que hay varios tipos, sirve para conservar el suelo y el agua. Donde hay plantaciones de maguey nunca se secan los manantiales. Y se recomienda que se inicie su plantación por los linderos y en hileras transversales a la pendiente de los terrenos para proteger suelo y agua, y así tener plantas madre y semilleros.

Su mayor uso es para obtener mezcal destacando los municipios de San Diego La Mesa Tochimilcingo, Tepeojuma, Jolalpan, Tepexi de Rodríguez, Huehuetlán el Grande, Epatlán, Huautlatlauca y también el Municipio de Puebla. Las mieles de maguey y la obtención de derivados como la inulina aún son muy incipientes, pero forman parte del potencial de la planta. 

Recuerdo mi primer encuentro con los mezcaleros de Santa María Xoyatla, Tepeojuma, en el año 2000. Trabajando en el sol, recolectando las piñas a 8 horas de camino, moliendo piñas con hacha, fermentando en pile de ganado y destilando por más de 40 horas; envasando en botellas de refresco y con un gran temor viajando en transporte público ante el abuso de inspectores de alcoholes. Por ello, se creó un programa estatal de fomento al agave mezcalero. 

Una misión tecnológica realizada por los productores poblanos a tierras oaxaqueñas, permitió la adopción de importantes innovaciones en la producción de planta, el molido de piñas, la fermentación en barricas, la destilación, los análisis químicos, el envasado y la comercialización. En esa reunión, acordaron no volver a utilizar más el sulfato de amonio para acelerar la fermentación por su alta producción de nitratos y nitritos dañinos para la salud. 

Así, importantes inversiones, entre apoyos estatales y federales para los mezcaleros poblanos, entre el año 2000 y el 2012 con Melquiades Morales y Mario Marín, permitieron el desarrollo de una nueva cultura mezcalera y grandes avances reflejados en el desarrollo de infraestructura, equipamiento y 16 marcas embotelladas. Destacan las especies de agave espadín, la más común regionalmente; tobalá, papalometl, pichomel y otras existentes en la Mixteca Poblana. 

Con la obtención de la denominación de origen gestionada por la administración pasada del gobierno del estado, se abre un gran panorama para el mezcal poblano.

El agave mezcalero tiene un gran futuro.

lunes, 6 de marzo de 2017

Los 88 Años del PRI, Partido de las Causas Sociales de los Mexicanos

Alberto Jiménez Merino
Director del Centro de Innovaciones Agroalimentarias y Tecnológicas


“Aquí está el Partido Revolucionario Institucional para mantener la paz y la estabilidad del país, para preservar la unidad entre los mexicanos, aquí está el PRI en pie de lucha, 
aquí está el PRI celebrando un año más de intensa actividad política”. 
Luis Donaldo Colosio 

Y no es una cuestión de si está arriba o está abajo de las actuales preferencias del electorado, tampoco es una cuestión de si me da o me quita las oportunidades políticas, es una cuestión de orgullo, de pertenencia, de coincidencia con sus principios y programas de acción y, fundamentalmente, una cuestión de lealtad. 

Recién egresado como Ingeniero Agrónomo, de la Universidad Autónoma Chapingo, me afilié al Partido Revolucionario Institucional (PRI), a la Confederación Nacional Campesina (CNC) y a la Confederación Nacional Agronómica (CNA), allí encontré las mayores coincidencias con mi pensamiento y acciones en favor de la gente. 

Aprendí muy bien lo que dijo Franklin Delano Rossevelt, “algunas veces hay que guiar, otras hay que seguir y otras, aún sin saber a dónde ir, hay que permanecer entre la gente esperando la oportunidad para ayudarles a dar el siguiente paso”. 

Así ha transcurrido mi vida profesional y política; la académica (casi 10 años); la del servicio público, en diversas responsabilidades, innovando y creando junto a la gente, a la que he tenido la fortuna de servir; y la legislativa en la Cámara de Diputados. 

Y conocí las aportaciones del PRI a la estabilidad social y a la unidad de los mexicanos. También los aportes de gobiernos priistas a la Construcción de México, infraestructura hidráulica, las grandes presas, canales y distritos de riego, las instituciones de salud, instituciones educativas y programas sociales para atender las necesidades más sentidas de la población. 

Puedo constatar que sin el programa de internados para indígenas como el Centro de Educación Fundamental José Amarillas de Tlaxcala o la Universidad Autónoma Chapingo, creada por Decreto del Presidente Luis Echeverría, no me hubiera sido posible estudiar al igual que a miles de niños y jóvenes de escasos recursos. 

Sin el PRI no se podría entender la construcción de México. 

Alejado de cualquier dogma, reconozco que en todos los partidos hay buenos, regulares, malos, muy malos y peores. Y es erróneo etiquetar a las personas en razón de partidos, creencias, raza, nacionalidad o color de piel. Creo que en todos los partidos se cuecen habas. Y todos son importantes para el desarrollo democrático. 

Sin embargo, son los gobiernos priistas los que mejor se han entendido con los campesinos. Los mejores programas y presupuestos se han establecido por Gobiernos del PRI. Así ocurrió en la delegación Tláhuac, entonces Distrito Federa, en las administraciones de Manuel Camacho Solís (QEPD), Manuel Aguilera Gómez y Oscar Espinosa Villarreal, estando José Ramón Martel y Gloria Brasdefer como Delegados, respectivamente. Acciones como nivelación de tierras, sistemas de riego, tratamiento de aguas, diversificación productiva, cría de peces en el Canal Revolución, fueron algunas implementadas durante estos gobiernos. Siempre hablo y hablaré de lo que me consta. 

En Puebla, gobiernos priistas son los que han destinado los mayores presupuestos al sector agropecuario, del que muy pocos gobernantes comprenden su importancia. Programas de conservación y aprovechamiento del agua en regiones como la Mixteca, establecimiento de praderas y pastizales, fomento de huertos y granjas familiares, que hoy forman parte de políticas nacionales, se empezaron a apoyar en Puebla desde 1991. 

La diversificación productiva que incluye praderas para el ganado, fomento al cultivo del bambú, fomento acuícola, rescate de las especies acuícolas como Bagre, Acamaya y Ajolote, utilización de jaulas flotantes para criar peces en presas, cultivo de pitahayas, lichi, pitaya de mayo, rehabilitación de frutales, plantación de árboles de navidad y cría de búfalos de agua son algunos ejemplos de acciones impulsadas en administraciones priistas. 

Más de mil millones de pesos anuales para el campo que permitieron apoyar infraestructura de acopio y transformación agroindustrial, desarrollo de cadenas productivas, agricultura bajo cubierta, seguro agropecuario, agricultura por contrato, plantaciones de bambú, creación de bosques de cedro rojo y caoba, programas de capacitación y asistencia técnica, son también obra de gobiernos priistas. 

Todo lo anterior es un recuento que se puede consultar en “Puebla, una estrategia de atención al campo” y “El Campo en Puebla”, disponible para consulta pública en www.jimenezmerino.mx 

A sus 88 años, quí está el PRI, para seguir contribuyendo al desarrollo de Puebla y México.

lunes, 27 de febrero de 2017

Tendencias y Oportunidades para el Sector Agroalimentario

Alberto Jiménez Merino
Director del Centro de Innovaciones Agroalimentarias y Tecnológicas


En el año 2050 la población mundial alcanzará los 10 mil millones de habitantes y el cambio climático afectará todos los aspectos de la producción de alimentos. 

Actulamente, para eliminar el hambre, hacen falta grandes transformaciones en los sistemas agrícolas, las economías rurales y en la gestión de recursos naturales, señala el reporte “El futuro de la Alimentación y la Agricultura; tendencias y desafíos”, publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) en este año. 

Los desafíos mundiales de acuerdo con la FAO son: mejorar la productividad agrícola de forma sostenible para atender una demanda creciente de la población; garantizar una base sostenible de recursos naturales; abordar el cambio climático y la intensificación de los recursos naturales; prevenir las plagas y las enfermedades transfronterizas; erradicar la pobreza extrema, la desigualdad, el hambre y todas las formas de malnutrición. 

También forman parte de los desafíos, mejorar las oportunidades de ingreso en zonas rurales y atender de raíz las causas de la migración; potenciar la resiliencia ante crisis prolongadas, desastres y conflictos; transformar los sistemas alimentarios para que sean más eficientes e inclusivos y, lograr un sistema de gobierno nacional e internacional coherente y efectivo. 

Los retos, anteriormente señalados, enfrentan problemáticas propias en cada país. En México, por ejemplo, los temas agroalimentarios y ambientales se caracteriza por que quienes se ocupan de ellos, cuentan con baja escolaridad y, en muchos casos, son adultos mayores, lo cual es una característica común de la población campesina. 

De igual forma, existen parcelas pequeñas con poco riego y mayormente dependientes de las lluvias; baja calidad genética de cultivos, ganado, especies acuícolas y forestales; hay trabajo individual por lo que los niveles organización son bajos y, como una implicación de ello, todos hacen de todo; existen también altos niveles de erosión del suelo y pérdida de la capacidad productiva de las tierra, a tal grado que si no se abona, no hay cosecha.

Asimismo, hay deforestación y menor capacidad productiva de las tierras de pastoreo; insuficientes servicios de capacitación y asesoría técnica, pública y privada; falta infraestructura de acopio y procesamiento para conformar volúmenes mínimos con primeros procesos para acceder a mercados; y, todo esto, genera baja productividad y reducidos ingresos de los productores. 

En este contexto y en ocasión de mi participación con el Gobernador de Tlaxcala, Marco Antonio Mena Rodríguez, en el Foro “Campo Productivo y Sustentable” organizado por la Secretaria de Fomento Agropecuario de ese estado (a quienes agradezco su invitación y reconozco su disposición para apoyar a los campesinos del estado en donde yo estudié parte de la primaria y la secundaria), me permito compartir algunas ideas de política pública para mejorar la sustentabilidad y productividad del campo en México. 

En primer lugar, se requiere fortalecer la planta productiva nacional en todo momento para evitar vaivenes e inconvenientes por cambios en políticas de otros países. Para ello, se necesita apoyar con servicios técnicos, capacitación y asesoría, a nivel regional, para fortalecer el autoconsumo así como los principales productos existentes e integrar cadenas productivas. 

También, se necesita de una mayor capacitación práctica con centros demostrativos, días demostrativos y giras de intercambio tecnológico-comercial; identificación, desarrollo de talentos y formación de líderes, a través de la promoción de estancias temporales de estudiantes que cursen el último semestre, a nivel técnico o licenciatura, en empresas e instituciones de municipios, estados o países líderes. 

Otros puntos a resaltar son el apoyo real a los pequeños productores para mejorar la productividad a través de centrales de servicios que resuelvan las necesidades de la producción, autoconsumo y comercialización; el desarrollo de infraestructura certificada de acopio y transformación para acceder a mercado; el fomento de la agricultura familiar, por contrato, la orgánica y la de conservación; la mecanización agropecuaria mediante centrales comunitarias y regionales de servicios; el financiamiento productivo; los seguros de protección para las cosechas; así como los centros de mejoramiento genético para mayor productividad agrícola, ganadera, forestal y acuícola.

Finalmente, el apoyo a la conservación del suelo y el agua; la construcción y desazolve de represas; la tecnificación del riego y agricultura protegida; el goteo y acolchado; la reforestación aérea de espacios inaccesibles; el injerto de especies forestales; la rehabilitación de huertas; la tecnificación de la fruticultura; y, el rescate de especies y fomento acuícola. 

Todo esto en su conjunto, con el único fin de mejorar la calidad de vida, tanto económica como social, para todos los mexicanos.